Cuando se tienen 18 años, la elección de las zapatillas de baloncesto suele depender de la estética o del jugador de la NBA de moda. Sin embargo, al cruzar la barrera de los 40, los criterios cambian drásticamente. Las articulaciones han acumulado miles de impactos y la prioridad absoluta debe ser la protección de las rodillas, los tobillos y la zona lumbar.
Las marcas deportivas han tomado nota de este mercado creciente y desarrollan tecnologías específicas. Para el jugador master, los modelos ultraligeros y de suela rígida diseñados para bases eléctricos deben quedar en un segundo plano. La clave está en buscar zapatillas con una generosa capa de amortiguación reactiva (como las espumas de nitrógeno inyectado o los sistemas de cápsulas de aire completas) que absorban la fuerza del impacto en cada caída. Asimismo, un cuello alto o de media caña que ofrezca un buen soporte de contención lateral evitará desplazamientos falsos del pie, asegurando que el lunes puedas ir a trabajar sin dolor.